viernes, 28 de noviembre de 2008

¿Un texto fundacional?

Siempre pensé que el final alucinado del Napoléon de Notting Hill sería el texto de cabecera de esta Taberna. Pero, ¿qué tal éste?:

"Si nuestra verdad debe pertenecer a la de Dios, tiene que mantenerse abierta a ella. Quien excluya la esperanza de su fe, toda su fe se convertirá en un saber cerrado. Quizás lo más decisivo se encuentre en lo oculto, teniendo que desmembrar todos nuestros juicios para empezar de nuevo a componerlos desde lo oculto. Todo parece ser como si la fe tuviera sus raíces más profundas en la esperanza y como si la luz de cada día terrenal recibiese todo su esplendor de las profundidades del día de la revelación".

(Adrienne von Speyr)

5 comentarios:

Suso Ares Fondevila dijo...

Charles Péguy dijo que, cuando la Fe y la Caridad, las hermanas mayores, pierden fuerza, es su hermana pequeña, la Esperanza, la que tira de ellas y, finalmente, llega a donde hay que llegar.

Olga B. dijo...

He visto la invitación en Fuego con Nieve. Me parece un texto precioso, si se me permite opinar,ya que mis conocimientos sobre teología son inexistentes; pero ese "quizás lo más decisivo se encuentre en lo oculto, teniendo que desmembrar todos nuestros juicios para empezar de nuevo a componerlos desde lo oculto", lo he sentido como una verdadera invitación a la esperanza, donde la fe tiene sus raíces.
Mucha suerte con el blog recién abierto, lo leeré y procuraré aprender.
Saludos.

Rocío Arana dijo...

Mola. No sé si es un verbo demasiado poco profundo para un blog de teología, pero es lo que siento. Aunque me da pena por el tito Chesnut...

Alejandro Martín Navarro dijo...

Estupenda cita, Beades. Pocas cosas tan peligrosas como la fe convertida en "saber cerrado", en conjunto de soluciones aprendidas a los enigmas teológicos y a los dilemas morales. Frente a una religión racionalizada, el sano misticismo de Von Speyer nos recuerda que "lo más decisivo está en lo oculto". Eso implica que el hombre debe poner menos de su parte (menos esfuerzo voluntarista, menos pretensión de dominio) y permanecer siempre a la escucha, a la espera.

Alejandro Martín Navarro dijo...

El texto que propones podría leerse a la luz de este otro, o este otro a la luz del primero...

"Al no ser humilde, no me cabía en la cabeza que ese Jesús humilde fuera mi Dios. Tampoco comprendía de qué podría ser maestra su debilidad. Tu Palabra, verdad eterna, al estar muy por encima de las partes más altas de la creación, aúpa hasta ella a los que están por debajo. Por otra parte, en este sector más bajo se ha contruido una humilde casa con nuestro propio barro. Buen sistema para hacer que desciendan de su encumbramiento personal todos aquellos que se le van a rendir. Para atraerlos hacia sí, curando la hinchazón de su orgullo y tonificando su amor, no sea que, por exceso de confianza en sí mismos, se vayan más lejos. Que conozcan su debilidad viendo ante sus pies a una divinidad debilitada por participar de nuestra túnica de pieles. Que de puro cansados se dejen caer en ella, y que ella al levantarse los aúpe" (San Agustín, Confesiones, libro VII)