miércoles, 8 de julio de 2009

Dar por despensado

La Cigüeña de la Torre es un blog interesante desde un punto de vista sociológico, entretenido por el cotilleo, y de no muchas alturas teológicas (ni lo pretende). No he podido evitar dar un brinco en la silla al leer este comienzo de post, sobre la Encíclica nueva del Papa:

"Poco más que dejar constancia de la aparición de la nueva encíclica de Benedicto XVI. No la he leído todavía y confieso que alguna pereza me da pues este licenciado en Ciencias Económicas nunca ha tenido especial querencia por la Economía. Aunque sin leerla, y diga lo que diga, mi pensamiento en esas cuestiones es el del Papa. Si hasta el momento hubiera pensado otra cosa, que no lo creo porque yo sobre Economía he pensado poquísimo, pues ya lo doy por despensado." (Las comillas son mías). Fuente aquí.

Yo tampoco la he leído aún, y tengo poquitas ganas también. A mí, como a Baltanás, me sigue decepcionando el pastiche un tanto naïf que el Magisterio elabora sobre esta materia. (Espero que la posteridad no tenga en cuenta estos escritos como "obra teológica" de Ratzinger. Son otra cosa). Lo que me deja perplejo es ese "dar por despensado" el propio pensamiento si difiere con lo que dice una Encíclica. Así, ¿para qué la inteligencia?

5 comentarios:

Sangre Azul dijo...

A veces (aunque no siempre), el dar por pensado puede llamarse humildad. La soberbia no deja nunca que alguien piense por uno, más que uno, mejor que uno.
Saludos.

Alejandro Martín Navarro dijo...

Está claro que tiene que ver con esa falsa concepcion de la humildad compartida por Sangre Azul. Humildad es asumir que podemos estar equivocados, no dar nunca por cerrada la reflexión (justo lo contrario de lo que han pretendido los grandes sistemas filosóficos), permanecer a la escucha, con sincera voluntad de dejarse convencer por los argumentos del otro. Pero "despensar" lo propio sólo porque no coincide con lo que dice una Encíclica, me parece lo que Kant llamaba "minoría de edad de la razón". Además, es concebir la gracia como un sustituto de la naturaleza, y la fe como un sustituto de la razón, cuando el pensamiento cristiano tradicional ha enseñado siempre lo contrario.

Adaldrida dijo...

Bueno, supongo que si no la has leído aún no te puede decepcionar aún, ¿no...? Yo la estoy leyendo a trocitos y tiene mucha enjundia, hay que entreverar con otra cosa (la revista InStyle, por ejemplo...)

Antonio Rivero dijo...

Eso es absurdo, pues no puedes dar por despensado algo porque lo haya dicho el Papa, es un acto de irracionalidad tremendo.

Por otra parte esta encíclica no es que este totalmente de acuerdo pero puede ser algo que nos de que pensar sobre la situación actual.

Por supuesto esto de acuerdo con Alejandro Martín cuando desmonta ese argumento que apela a la humildad, pues ese "despensar" es un carácter mas totalitario y absolutista que una característica de la humildad.

Pero animo a escuchar bastante las enseñanzas del magisterio y el papa pues no creo que vayan desencaminadas y tachar un pensamiento tan serio como el de la encíclica tan ala ligera, y sobre todo sin leerla, pero en todo lo demás estoy de acuerdo con el post.

Diego dijo...

http://flanneryoc.blogspot.com/2009/08/intelecto.html