domingo, 8 de febrero de 2009

Materialismo, ciencia, Dios

Un argumento ad hominem contra la existencia de Dios muy querido por los ateos es la idea de que la fe ha entorpecido, con su oscurantismo, la marcha de la ciencia. Cosa falsa como sabe cualquier estudioso de la historia de las ciencias: Kepler, por poner un ejemplo conocido, pensó que el Sol debía estar en el centro del universo porque el Sol era la imagen de Cristo. Por lo demás, la creencia en que el mundo está sometido a ciertas leyes (primer paso necesario para la construcción de una visión científica de la realidad) procede de la cosmovisión monoteísta, que hace de Dios un ordenador racional del mundo.

Pero esto es bien sabido. Lo que no se dice tanto es cuánto ha dificultado el ateísmo materialista esa misma marcha de la ciencia. Por ejemplo, el absurdo prejuicio –genuinamente materialista– de no reconocer ninguna consistencia ontológica a realidades que no sean las puramente “materiales” (entendiendo por “materia” lo que cada secta materialista ha considerado tal en cada época) ha impedido durante años comprender multitud de fenómenos. Fiel a su propio dogma, la fe materialista dificulta aún hoy en día la labor de la ciencia al tratar de imponer a priori una determinación de aquello en que debe consistir toda la realidad, creyéndose capacitada para negar a los científicos la facultad de hablar de realidades (especialmente en el ámbito de la astrofísica) que parezcan contradecir su venerado concepto de materia.

Pero ahora querría ir un poco más allá. Entre algunos "no creyentes" se detecta con frecuencia este dualismo: todo lo que está tocado por la materia y todo aquello de lo que puede dar cuenta el conocimiento del hombre se vuelve, por decirlo así, “indigno” de Dios. En la formación de la materia intervienen tales o cuales fuerzas físicas, luego Dios no existe; los sentimientos humanos tienen tal o cual correlato químico en el cerebro, luego Dios no existe. Todo aquello que puede ser explicado según cierto modelo causal queda ipso facto fuera del alcance de lo sobrenatural. Es curioso cómo cambian los tiempos: para Galileo, que el Universo estuviera escrito en lenguaje matemático era señal de la omnipotencia y sabiduría divinas. Hoy, en la mente de muchos, esa misma premisa descarta la hipótesis divina: Deus obscuritas est. También entre los cristianos abunda este peligroso dualismo, que a unos hace adorar al Espíritu a costa del Mundo, y a otros a adorar al Mundo a costa del Espíritu. “Creo en Dios (…), Creador del cielo y de la tierra”, decimos en el Credo, y sin embargo nos comportamos como si Dios tuviera que ser el Refutador permanente del cielo y de la tierra: como si tuviera que desmentir, a base de milagros, visiones, enigmas e incertidumbres, lo que Él mismo ha creado e iluminado. Como si explicar la naturaleza de un modo natural supusiese romper el hechizo. En el fondo, en ese ateísmo cientificista dormita el mismo resentimiento que Nietzsche detectó en los cristianos: la materia es demasiado innoble para Dios.

12 comentarios:

Pepe dijo...

El ateísmo materialista frena el avance de la ciencia hoy de una forma impensable por los que no están al tanto de estos temas, la ocultación de datos y las mentiras clamorosas son algo corriente.

http://evolucion-y-darwinismo.blogspot.com/2008/09/el-darwinismo-es-un-obtculo-para-el.html

Suso Ares Fondevila dijo...

¡Bravo, bravo, bravo! Genial de principio a fin. Tenemos que rescatar la materia de los burdos materialistas míopes y dejarla estar ahí, en toda su plenitud de sentido y realidad, que es mucha e inabarcable, tanta que nunca habrá definición cabal de materia que nos sirva ya para siempre. No, también la materia es un "siempre más", precisamente por ser materia "noble" de Dios.

Jesús Beades dijo...

Y si de ahí damos un salto a "la carne", también descubrimos que hay un acuerdo tácito en que es incapaz de Dios, demasiado innoble como para tener que ver con lo divino. ¿Neoplatonismo de nuevo?

El dogma de la Resurrección de Cristo es el principio fundador de una nueva teología de la materia. Que habría de romper, de unas veces por todas, con los dualismos que nos atan, que retornan siempre.

Tataratrosky dijo...

hombre... comprendo que no te guste mi opinión... pero tampoco es pa no publicarla no te parece?

Jesús Zamora Bonilla dijo...

La ciencia no depende epistemológicamente del MATERIALISMO. Lo que es esencial para el avance de la ciencia es el EMPIRISMO: es decir, adoptar como criterio de honestidad intelectual la decisión de aceptar o rechazar una teoría en función de lo bien o mal que encaja con los datos empíricos. Tanto los materialistas, como los supernaturalistas, o quien sea, pueden ser críticos o dogmáticos. Lo malo es ser dogmático, es decir, no darle a la experiencia la última palabra.

Para que veáis que no todos los naturalistas son materialistas, aquí hay una buena discusión en marcha sobre el tema.

Alejandro Martín Navarro dijo...

Tataratroski, no tengo ni idea de cuál es tu opinión, así que no he podido valorarla. Y mucho menos decidir no publicarla. Supongo que habrá habido algún error en la edición de comentarios del blog...

Si quieres volver a intentarlo, te aseguro que no censuro opiniones (siempre y cuando se expresen con respeto)

Un saludo

Tataratrosky dijo...

Debió ser un problema informático entonces. Bueno pues ahí va mi comentario:

Respecto a la relación presuntamente existente entre la necesidad científica de construir leyes que expliquen la realidad con esa cosmovisión creacionista-monoteísta de la realidad, bajo mi humilde punto de vista es una falsedad. El conocimiento científico no descubre leyes existentes previas a llegada del ojo humano a ese fenómeno. Todo lo contrario elabora explicaciones efímeras sobre los aconteceres de la vida que le rodea. Está usted alterando el orden del proceso de construcción del saber científico. La verdad científica no es inmutable, se guía a través de paradigmas científicos. Unos paradigmas que son caducos en tanto que otro observador nuevo con nuevas herramientas elabore una explicación más certera, así lo hicieron Galileo, Einstein o Newton, lo hacen ahora Hawpkig y compañía y forma parte de la normal evolución de conocimiento humano que muy lejos está de verdades inmutables como las que usted menciona.
Respecto a la consideración del materialismo como dogma (afirmación bastante cargada de sentido paradójico) discrepo lamentablemente con usted. Es cierto que existen determinados sectores radicales dentro de la visión materialista de la realidad pero en ningún caso han dificultado el correcto progreso de la ciencia, quisiera obviar las decenas de relatos y páginas pasadas de la historia en los que la visión monoteísta-creacionista a la que usted defiende le ha costado la vida valientes científicos que, enemigos del dogma (palabra ahora sí correctamente utilizada) religioso discreparon con obispos papas e incluso cardenales que no dudaron un ápice en sacrificar a quienes no compartían su rudimentaria visión de la realidad. Me ahorraré a los Galileo, Giordano Bruno, Copérnico, Servet… y compañía cuyas historias de vida son atropelladas de golpe con su comentario.
Por último esa especie de enfrentamiento místico que plantea usted en el último párrafo es quizás fruto se propia perspectiva del análisis de la realidad. Personalmente (siendo peligroso ateo materialista) no encuentro mi vida exenta de espiritualidad, es más creo que tengo una vida interior bastante movidita (digo esto escribiendo en un blog de teología a las 0:07 de la noche) ahora bien… ello no significa que lo sobrenatural tenga espacio en mi pensamiento. Quizas no me explique con suficiente claridad, pero en resumidas cuentas disfruto leyendo a Allan Poe tanto como usted pero dudo mucho que piense que algún día los cuervos hablen. Es decir, en el ámbito que aquí discutimos lo sobrenatural no tiene espacio para mí. Gracias por su tiempo, y le ruego me disculpe si se sintió ofendido.

Alejandro Martín Navarro dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Alejandro Martín Navarro dijo...

Hola, Tataratroski:

Gracias por tu interesante aportación. Sigo el orden de tus objeciones para responder. Me temo que me enrollo, así que te pido paciencia:

Sobre lo de las leyes científicas y el monoteísmo… ¿”verdades inmutables” como las que yo menciono? ¿la visión “monteísta-creacionista” que yo defiendo? Te agradecería, antes de nada, que no pusieses en mi texto palabras que yo no he dicho, por mucho que pienses que esa debe ser mi postura de acuerdo con los prejuicios que puedas tener con respecto a la religión. Creo que esto es un axioma básico de una conversación honesta.

En ningún momento he dicho que la ciencia trabaje con leyes inmutables. Lo que yo mantengo es la existencia de un vínculo histórico: el monoteísmo extendió la idea de que Dios no era un ser arbitrario y caprichoso (como los dioses de las religiones paganas), sino que había creado el mundo con un sentido. Por supuesto, el hombre puede errar en el descubrimiento de ese sentido, pero elabora paradigmas que tratan de ajustarse del mejor modo al funcionamiento de la realidad. Esto es un hecho histórico innegable, como también lo es que los creadores de la ciencia moderna a menudo partieron de premisas nada empíricas: Galileo sostenía que el universo debía estar escrito en lenguaje matemático, Kepler que el sol debía ser símbolo de Cristo, Bruno que las cosas materiales eran manifestación de Dios, Servet que el alma era una manifestación divina que tenía lugar en la sangre. Llegaron a sus conclusiones, como ves, guiados por suposiciones nada empíricas, que luego resultaron correctas a la luz de los hechos. Como ves, sus historias de vida no sólo no son “atropelladas de golpe” por mi comentario, sino que se ajustan bastante a él.

Ya que discrepas de mi uso de la palabra “dogma”, te voy a poner dos ejemplos de dogmas materialistas: uno que “le costó la vida a valientes” personas, y otro que dificultó el progreso de la ciencia. Primer ejemplo: el marxismo dogmatizó que existe una ley histórica (dialéctica) que rige necesariamente todos los productos humanos, dogmatizó que esa ley implicaba el triunfo del proletariado y la instauración de un orden social dictatorial previo a la desaparición del Estado, dogmatizó que ese triunfo pasaba por la lucha violenta y la destrucción física de la clase social oponente, y concluyó que quienes se oponían a la consumación de esa ley necesaria debían ser exterminados. Entonces, Stalin deportó, torturó y ejecutó a millones de personas. Segundo ejemplo: el materialismo de los siglos XVII, XVIII y XIX (hasta el propio Einstein, ya en el siglo XX) era determinista: mantenía como “dogma” (sí, como dogma, no como mera hipótesis) que la naturaleza no podía comportarse de forma aleatoria, lo que dificultó la aceptación de la mecánica cuántica (Hawking cuenta esto muy bien en muchos de sus libros). Como apunta Jesús Zamora, la ciencia tiene que ser empírica (basarse en aquello con lo que puede interaccionar de un modo físico), pero el “materialismo” es otra cosa: implica definir a priori qué puede ser real y qué no. Justo lo contrario de lo que la ciencia hace, como usted mismo dijo antes.

Tu última apreciación no la entiendo. No sé de dónde has sacado que yo creo que los ateos no tengan inquietudes espirituales. Mi último párrafo va dirigido contra aquellos cristianos que necesitan ver en Dios un negador del mundo. No creo que eso impida que disfrutes con Poe ni te exija creer en nada sobrenatural.

Un cordial saludo y gracias de nuevo por tu aportación

Pablo dijo...

Acabo de descubrir este blog por un post enlazado al mío (luego veré de comentar allí). Me parece muy interesante, pero tengo que disentir con la implicación de que el sobrenaturalismo monoteísta ha hecho avanzar la ciencia o incluso pueda ser considerado requisito necesario para ésta.

Los primeros esbozos de un orden natural surgieron en la Grecia antigua, en un contexto de politeísmo. Es verdad que los filósofos no profesaban el politeísmo grosero del pueblo; algunos fueron (los primeros) materialistas. A los que siguieron creyendo en lo sobrenatural, la simple observación de la naturaleza debió conducirles a notar que por debajo de los caprichos de sus supuestos dioses había un orden subyacente. Quiero decir que quizá los filósofos griegos hicieron primero observaciones científicas y luego, a partir de ellas, dedujeron que sus dioses no podían ser tantos ni tan volubles.

Por otro lado, utilizar siquiera implícitamente esta idea del monoteísmo como requisito para la ciencia como defensa del monoteísmo es equivalente al error de tantos ateos (que señalas) de utilizar el oscurantismo religioso como argumento contra la existencia de Dios. Una idea puede ser mala para todo el mundo sin dejar de ser verdadera, y no deja de ser falsa una buena por muy buenos que sean sus efectos en el progreso.

Alejandro Martín Navarro dijo...

Hola, Pablo:

como tú mismo matizas en tu explicación, la ciencia no surgió en un contexto politeista, sino en el del monoteismo filosófico griego. Por lo demás -ya que lo mencionas- grandes científicos fueron Pitágoras (que creía que los números y relaciones matemáticas subsistían en un orden sobrenatural) o los neoplatónicos de la escuela de Alejandría, mientras que materialistas como Demócrito y Leucipo fallaron estrepitosamente y no hicieron ninguna contribución real a la ciencia, más allá de sus especulaciones acerca de la esencia material de la realidad.

En todo caso -y esto hay que repetirlo una y otra vez- la visión científica no surge de la observación: surge de una reflexión. La observación no aporta nada si no va precedida de una hipótesis sobre aquello que debe ser observado (una teoría), y esa teoría fue de carácter racionalista y monoteísta.

Por último, como le digo a Tataratroski en el anterior comentario, mi tesis no afecta al procedimiento científico, sino a su génesis histórica. Por tanto, deja al margen la cuestión de si el monoteísmo es verdadero o no, asunto que ni trato ni dudo que trate en un blog.

Un saludo y gracias por pasarte por aquí.

Anónimo dijo...

El libre albedrio es la puerta vulnerable del hombre para ser manipulo hacia el egoismo autodestructivo (Satanas). Solo los mas sabios conprenderan la verdadera felicidad del dicernimiento divino(Dios). Solo has caso al real significado de la regla de oro "ama al progimo como a ti mismo" pero para esto primero hay que "saber"="conocimiento"="sabiduria" para amarse a uno mismo, y el dicernimiento te ayuda saber depurar el saber utilizando como guia los principios de Dios(Los mandamientos). El materialismo entretiene al hombre, mientras el mal planea la destruccion del mismo. Sean felices y confien en el mas grande, que el los hara felices a todos los que verdaderamente los quieran ser.

>EL HOMBRE SIGUE SIENDO EL MISMO CON Y SIN POSECIONES MATERIALES, EN LA BUSQUEDA DE LA CURACION MAS DAÑOS HACEN> DE NADA SIRVE EL SABER SI NO SE ES BIEN APLICADO.